SEÑALES CLARAS QUE ADVIERTEN QUE SU HÍGADO ESTÁ ALTAMENTE LLENO DE GRASA Y EN MAL FUNCIONAMIENTO

Este síntoma puede manifestarse de diversas maneras. Algunas de las más habituales son: sensación de pesadez y de tener el estómago sucio, gases, digestiones lentas y molestias intestinales.

Cansancio

El hígado es el principal responsable de la obtención de energía del organismo, ya que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

Estreñimiento

Una de las señales que acompañan a un hígado con problemas es la aparición de irregularidad a la hora de ir al baño. Si ya padeces estreñimiento, puede acentuarse.

De hecho, esta afección, se caracteriza por la acumulación excesiva de ácidos grasos y de triglicéridos en las células hepáticas. Las investigaciones de los últimos años indica que la aparición de hígado graso puede estar asociada a varias causas como:

El sobrepeso y la obesidad.
Los niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
La pérdida rápida y brusca de peso.
La resistencia a la insulina y la diabetes.
El consumo de ciertos medicamentos (como los corticoides).
Enfermedades de las encías como la periodontitis.

QUÉ ALIMENTOS AYUDAN AL HÍGADO?

Este órgano requiere una alimentación equilibrada que contenga pocas grasas saturadas y azúcares refinados. Y, por otro lado, ha de aportar abundantes cereales integrales y legumbres.

También son adecuadas las verduras de hoja verde y las de tallo como el cardo o el apio. La alcachofa es especialmente beneficiosa y las cocciones al vapor las más indicadas.

Incluye en tu dieta semanal:

Kiwis, fresas, naranjas o pimientos, por su vitamina C.
Aguacates y aceite de oliva virgen extra debido a la vitamina E.
Zanahorias y tomates, por la provitamina A.
Carne roja, pescado, cereales integrales y frutos secos por su aporte en zinc.
Nueces y marisco por su contenido en selenio.
Manzanas, avena o ciruelas por la fibra soluble.